Elaborar un plan de seguridad es una intervención simple, breve y efectiva para trabajar con personas que presentan riesgo suicida. No se trata de un contrato ni de un compromiso, sino de una guía clara y concreta que puede ayudar a disminuir el riesgo en momentos críticos. Su utilidad está respaldada por la evidencia: reduce las hospitalizaciones y los intentos de suicidio.
¿Qué es un plan de seguridad?
Es un recurso colaborativo, que se construye junto al paciente, idealmente en un momento de relativa estabilidad emocional. El objetivo es generar un listado de pasos a seguir cuando la persona perciba que su nivel de sufrimiento comienza a aumentar. Estos pasos deben estar por escrito, ser accesibles y estar ordenados de menor a mayor nivel de intervención.
Pasos fundamentales del plan
- Identificar señales de advertencia
Incluye pensamientos, sensaciones físicas, emociones o situaciones que suelen preceder a una crisis. El objetivo es que la persona pueda detectar sus propias señales tempranas. - Estrategias de afrontamiento internas
Acciones que puede realizar por sí misma para intentar calmarse o distraerse. Por ejemplo: escuchar música, caminar, respirar, escribir, etc. - Buscar distracción en el entorno
Acá se incluyen personas, lugares o actividades que no necesariamente sepan lo que está pasando, pero que pueden ofrecer una distracción o contención no directa. - Contactar personas de confianza
Una lista concreta con nombres y teléfonos de personas a quienes recurrir cuando la crisis escala y ya no alcanza con estrategias internas. - Buscar ayuda profesional
Incluye servicios de urgencia, terapeutas, psiquiatras o líneas de atención en crisis. Es clave que esté actualizado y disponible en el celular o cartera. - Reducir el acceso a medios letales
Se trabaja de forma directa en identificar qué medios podrían estar disponibles y qué medidas se pueden tomar para limitar su acceso durante una crisis.
Claves para implementarlo
- Es importante que esté escrito, no solo hablado.
- Debe revisarse y actualizarse periódicamente.
- Puede construirse tanto en contextos clínicos como en espacios escolares u hospitalarios.
- Es aplicable a adolescentes, adultos y personas mayores.
- Debe evitar el tono policial o moralizante: el foco es acompañar, no controlar.
Un cambio de paradigma
El plan de seguridad representa un cambio en la forma de intervenir ante el riesgo suicida. Ya no se trata solo de evaluar el riesgo, sino de actuar junto al paciente para construir condiciones de mayor seguridad. En lugar de promesas (“no lo voy a hacer”), se ofrecen pasos concretos para atravesar el malestar. No previene el dolor, pero sí puede ayudar a transitarlo con más recursos.