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Por: Lic. Antonela Blanco

¿Qué es el estrés?

El estrés es una reacción fisiológica normal del organismo en el que se ponen en juego diversos mecanismos de defensa que nos permiten adaptarnos y enfrentar una situación que percibimos como amenazante o de demanda psico-física incrementada.

Es un mecanismo natural y necesario para la supervivencia que consiste en la activación del sistema nervioso autónomo, preparando a nuestro cuerpo para atacar o huir. Lo compartimos con todos los individuos de la especie.

Hace miles de años, la vida humana se desarrollaba en entornos de extremo peligro, por ejemplo, el hombre tenía necesidad de cazar para sobrevivir o defenderse de ataques animales, humanos o de fuerzas de la naturaleza. Para eso, el cuerpo activaba el sistema simpático, así preparaba al organismo de manera rápida e intensa para esta exigencia generando más adrenalina, más noradrenalina, aumentando la frecuencia cardíaca, incrementando la glucosa en sangre, la presión arterial y el ritmo respiratorio.

Todos estos cambios intensos y repentinos se neutralizaban mediante la descarga física, por lo tanto eran cambios de una muy corta duración que le permitían accionar y tomar mejores decisiones en poco tiempo.

Hoy en día, nuestra estructura biológica y nuestro cuerpo son similares, pero las situaciones de amenaza son muy diferentes: podemos estar frente a un monitor recibiendo una mala noticia, podemos estar al teléfono o atascados en la autopista, podemos estar enfrentando un peligro real o imaginario, pero nuestro cuerpo no tiene la misma forma de descarga física que anteriormente.

¿Te sentís emocionalmente agotado?

En su libro Burnout: The Secret to Unlocking the Stress Cycle, las coautoras Emily y Amelia Nagoski revelan la importancia de completar el ciclo del estrés: encontrar una manera de que nuestros cuerpos sepan que ya no estamos amenazados o en peligro, es por esto que te compartimos 6 estrategias basadas en la evidencia para ayudar a completar el ciclo de estrés:

Respirar

Las respiraciones profundas y lentas regulan la respuesta al estrés, especialmente cuando la exhalación es larga y lenta, llegando hasta el final de la respiración, por lo que el abdomen se contrae.

Interacción social positiva

La interacción social es una señal externa de que el mundo es un lugar seguro. Las personas que cuentan con una red son más felices. Debemos asegurarle al cerebro que el mundo es un lugar seguro y que no todas las personas son malas.

Reír

Reír e incluso recordar las veces que nos hemos reído aumenta el bienestar. Cuando nos reímos, dice la neurocientífica Sophie Scott, usamos un «antiguo sistema evolutivo que los mamíferos han desarrollado para crear y mantener lazos sociales y regular las emociones».

Expresar afecto

Un abrazo cálido en un contexto seguro puede hacer mucho para ayudar al cuerpo a sentir que ha escapado de una amenaza. Por supuesto, el cariño no se detiene con otros seres humanos. Simplemente acariciar a un gato o un perro durante unos minutos también puede ayudar a completar el ciclo.

Descargar

¿Tuviste la experiencia de estallar en lágrimas durante 10 minutos y después sentirte aliviado? Es posible que no haya cambiado la situación que causó el estrés, pero completó el ciclo. ¿Tenés una película que te hace llorar cada vez que la ves? Atravesar esa emoción con los personajes puede permitir que tu cuerpo también la atraviese.

Expresión creativa

Participar en actividades creativas puede brindar energía y entusiasmo. Las artes, incluida la pintura, la escultura, la música, el teatro y la escritura, crean un contexto que tolera e incluso fomenta las emociones. Este tipo de actividades nos dan la oportunidad de atravesar nuestras emociones más difíciles y tal vez sacar provecho de ellas.

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